Tu almohada era muy blanda
Hola. Mmnnholamm… Buen dia. mmmnnnmmnnndiammm… ¿Querés un mate? aaaooouuummm, simmm… Estabas lindo recién, con los ojos cerrados. Parecés el profesor Locovich, con los pelos parados… ¿De dónde salió ese personaje? ¿El profesor Locovich? ¿No lo conoces? Me suena, pero ¿dónde salió? Es como de hace mil años, ¿no? Che, no tanto, yo me acuerdo. Pero no sé, creo que era de la tele. De algún programa que desapareció dejándonos un nombre, como Margarito Tereré. Está bueno el mate. Claro que está bueno. Y está lindo el día, ¿qué hacemos? ¿A qué hora te levantaste? Recién. Bueno, hace como una hora. Lavé los platos… ¿A qué hora se fueron todos? Nene, yo me dormí antes que vos. Ah, cierto. En el sillón. Y arriba tuyo. Cierto. Y no me desperté cuando te levantaste a abrirles la puerta, ¿cómo hiciste para salir de abajo? Y cómo llegué a la cama? ¿Vos me trajiste o vine sonámbula? Sonámbula te hubieses ido, no hubieses venido a la cama. ¿Ido a dónde? No sé, a la calle. Los sonámbulos encaran para afuera. Entonces vos me trajiste. ¿Qué fue lo último que oíste?. Digo, antes de dormirte anoche. Que tu amiga hablaba de un árbol. Ah, si, la anécdota del árbol. ¿Se quedaron mucho más?. No sé, cuando te dormiste, para mí se detuvo el tiempo. ¿No te querés dormir ahora, así te oigo respirar? Respiro cuando estoy despierta también, eh… ¿Si? A ver… zzz… zzz…
