Saturday, October 28, 2006

Alquimia entre la amistad y los adioses


 

[...]

/

La frontera entre el adiós y el hasta siempre la zanjaron unas vacaciones de verano color amarillo. Nadie supo decirme nada acerca de su destino; probablemente yo no haya sabido preguntar.

 

/

Por qué la aventura sobre los techos ha de verse reducida a llamadas de cumpleaños y por qué el tiempo acumulado no garantiza la nulidad de la distancia o el silencio, quizás no haya de saberse. Quizás se trate de una pregunta cíclica, con destino de nube, de vapor. De luz de carnaval.

 

/

Se conjura aquél sortilegio de los nombres, el mío pasa a ser el suyo en boca de los desprevenidos. El suyo para a ser mío en los oídos de los más perspicaces.

Supongo que en el trayecto de toda existencia se ha de poder identificar momentos donde el camino parece desviarse definitivamente. Observado desde arriba, uno logra distinguir con claridad el mapa y no se necesita más que seguir la flecha para conocer el cabo y rabo de cada sendero. Pero, en la superficie, cuando los ojos se hallan a la altura misma de la cinta, el horizonte es eso que cercena la vista a los tres, veinte, cien metros.

En la cuesta de una calle, una tarde no lo reconocí. Y él, sabiendo que me perdía pero aceptando ese costo, liberó la voz para hablarme de su claudicación.

En caída vertiginosa precipitaron monumentos y amaneceres, aparatos en la boca y fervores, consecuencias y coincidencias.

A cientos de miles he perdonado que hayan cambiado.

A veces el perdón se tiñe de resignación y así hace su patria.

Sin embargo con él, el perdón fue utopía.

 

 

 

Posted by Fractales at 06:51:13 | Permalink | No Comments »

Friday, October 20, 2006

Sinestesia I

[...]
Bueno,
ahora veo los cristales girar con vertiginosa parsimonia delante de mis ojos
y cómo el color que estaba arriba,
pues ahora está abajo.
O está al caer.
Cómo precipita el dominante, cómo perece el continente.

Me fascinan los caleidoscopios por su fraternidad con el azar.
Todo puede suceder dentro de su universo cilíndrico.

Nunca,
ni siquiera luego de trescientos sesenta grados,
el orden de las cosas es el mismo.

Es tan pronto para decir tanto.

Posted by Fractales at 00:42:35 | Permalink | No Comments »

Thursday, October 19, 2006

Libélulas de celofán I

[...]

Ya aprendí la lección: una vez no guardé nada y resulté victorioso.

Pero, a cambio, conozco el exacto instante en el que te perdí.

Sé de esa pieza de metal con riguroso detalle, de esa pirámide de ébano.

Sé con precisión del paisaje en el que te extraviaste, la bocanada de aire que te convirtió en un ser idéntico.

Sé cuál fue la puerta que tomaste. La llave que decidiste emplear y el cerrojo que vejaste.

De todo ello sé porque se apoltrona en un rincón de mi estómago.

Es tristeza, sí. Con facilidad siento tristeza por estas cosas.

Me hiere cuando se van, cuando huyen.

Me voy haciendo luciérnaga en la bruma que yace en el fondo de los ojos. También de los tuyos.

Sé dónde te perdí, dije. Cuando dejaste de creer.

¿Qué significaba tu nombre?

 

Posted by Fractales at 01:33:14 | Permalink | No Comments »

Saturday, October 7, 2006

He de confesar que también cruzó por mi cabeza obsequiarte un eslabón cualquiera en la caída de un cristal,
ese momento en que la luz le atraviesa la barriga,
en que baila sobre un surco de aceite,
en que camina un sendero que nunca volverá a conocer.
No sería ni más ni menos yo que cualquier otra fotografía.
Diría de mí, por caso, algunas curiosidades:
que me conmueve lo que no va a repetirse,
que me intriga el azar,
que disfruto del silencio,
que sufro de nostalgia y,
claro,
que me fascinan los caleidoscopios.

 

Posted by Fractales at 08:54:15 | Permalink | No Comments »