Wednesday, February 23, 2011
Mañana parte el vuelo a Estambul, dice.
Él sonríe porque sabe que ella empieza a delirar.
A Estambul, repite, avión con un solo pasajero. Y toma el helado junto al tiempo para empezar a reconocerse.
¿Qué más hicimos?, pregunta.
Mi amor, dice él, muchas cosas.
Nos recostamos en la plaza, te colgaste los anteojos para sol y anudaste tu pañuelo al cuello. Miraste al cielo y así supe que te perdía.
Es triste porque es triste, dijiste, pero es más triste porque yo sabía, yo te dije que ibas a perderte.
¿Qué más hicimos?, pregunta ella.
Mi amor, muchas cosas.
Monday, February 14, 2011
25 segundos para el impacto
25” Me quedo acá, en esta posición estratégica.
24” Hay gente que sale. Pero también gente que entra.
23” Es fresca esta noche.
22” Ella vendrá muy abrigada.
21” Todas pueden ser ella.
20” Sólo sé de sus uñas rojas.
19” Digo en voz alta lo que voy pensando.
18” Para recordar cada segundo.
17” Disfruto de esta adrenalina.
16” Todas pueden ser ella, de esa adrenalina disfruto.
15” Desde aquí puedo ver a todas las mujeres que entran y salen…
14” …aunque no creo que pueda ver sus uñas desde aquí.
13” ¿Por qué hago estas cosas?
12” Es divertido. Es como recrear un misterio.
11” Y develarlo, una y otra vez.
10” Es ella.
9” No.
8” Aquella.
7” Tampoco.
6” Rojo. Es ella. Toda de rojo.
5” Veamos qué hace.
4” Se detiene en la puerta. Es ella.
3” Marco su número.
2” Levanta su teléfono. Es ella.
1” Me acerco. Me vio.
Hola.
Friday, February 11, 2011
Corredor
Monday, November 8, 2010
Fin
- Tengo unas cosas tuyas.
- Quedátelas.
- No, vení a buscarlas o te las mando.
- Quedátelas.
- No quiero. Son tuyas.
- Yo tampoco las quiero. Y no son mías. Tiralas a la basura.
- No seas infantil.
- No me interesa coleccionar objetos. ¿Y para eso me llamás?
- Sí, porque son tus cosas. Está bien, las tiro.
- Ya están tiradas esas cosas.
- Sí, ya están.
- Quedátelas.
- No, vení a buscarlas o te las mando.
- Quedátelas.
- No quiero. Son tuyas.
- Yo tampoco las quiero. Y no son mías. Tiralas a la basura.
- No seas infantil.
- No me interesa coleccionar objetos. ¿Y para eso me llamás?
- Sí, porque son tus cosas. Está bien, las tiro.
- Ya están tiradas esas cosas.
- Sí, ya están.
Monday, October 11, 2010
(me)
Monday, September 6, 2010
Perfecta
[...]
De vuelta a casa me dormí sobre sus piernas blancas con aroma a fruta, su mano iba y venía por los surcos de mi cabello. Recuerdo con claridad su perfil tallándose a contraluz hacia la ventanilla que nos separaba de la noche. Recuerdo con claridad el siseo del motor del automóvil y el tenue destello ambarino que provenía de alguna luz del tablero o la radio y que me obsequiaba de tanto en tanto la sombra corpórea de su rostro hermoso, perfecto.
Monday, July 26, 2010
Capicúa
[Lunes otra vez]
El tiempo se desovilla, ata su cabo a la cola del tren y otra vez a lamer las vías.
Este es el punto donde mi cuerpo se despega, acata órdenes automáticas moldeadas en tiempo anciano.
Aquí nace el espiral. Aquí el engaño empieza a tejerse, aquí parece regresar al inicio, flexionarse.
Pero se hace añeja, cada vez, esta ruta idéntica.
Este falso retorno es una pendiente disfrazada de devenir, una lengua hecha agria y oblicua; una trenza de horas retorcida sobre sí.
Thursday, July 22, 2010
Intermezzo
Monday, July 12, 2010
Tres sombras
[una porción de Batalla de Tacuarí]
Como en Florida. Dos fantasmas. Una pareja de bailarines. Fijate en los zapatos. Pero yo me fijo en las solitarias monedas en el estuche del bandoneón. Fijate: se llevan uno al otro. Una pitada. Yo te dije. Esto es lo último que haremos. Esto no tiene sentido. No me conocés. No te conozco. Te acompaño hasta la parada de ómnibus. ¿Te quedás un poquito más? Dejá pasar este. Porque cuando te vayas. Cuando te subas. Yo te dije. ¿Por qué lo hicimos? Si no nos sirve, más que para engordar la caja de recuerdos. Y para tener qué contarle a un amigo, que dirá: ¿Y entonces? Y preguntará: ¿Supiste algo después?.
Pero todavía es presente: vos elegí el vino. Está bien, pero vos lo probás. Entonces hago de cuenta que mmm… lo huelo. Someto la copa a un vaivén indeciso. Que no me tiemblen las manos. Que ella no me capture en sus ojos oscuros. Miro el color. Compruebo el cuerpo. El mozo a un costado, expectante. Un sorbo. Lo conservo en la lengua. Que duerma allí un rato. La tibieza del Cavernet. Me gusta más la palabra Syrah. Tiene más música. Pero no podría distinguir el uno del otro. El buche no es elegante. Evito esa escala del ritual. Trago, con lentitud. Digo al mozo: está bien. Pero no tengo la más pálida idea. Es una cuestión estadística: es mucho menos factible que esté picado. Así que vos sos. Así que yo soy. Ajá. Cabeceo. ¿Te gusta el lugar?. Me gusta. Es muy… No. No empecemos por el lugar. Un chiste, mejor. Pero que sea bueno. Que esté a mitad de camino. Un poco de doble sentido, un poco de ingenuidad. El trabajo. No, tampoco empecemos por ahí. Algo menos… adulto. Cuando era chico. ¿Cuando era chico qué? Una anécdota. Ahora que veo estas velas me acuerdo de una vez que… No meter a mi familia en el medio, menos a mamá. Que ella introduzca a la suya. Mirarla a los ojos, pero no muy seguido. No con tanta insistencia. No quiero que se inhiba. Ella inhibida no es ella. ¿Dónde está la muchacha curiosa? Esa que hacía preguntas. ¿De niños o de adultos el encuentro? De niños, toda la vida. Ella querrá. Es sensible. Llora bajito. Conozco sus cicatrices. Debo apelar a mi instinto. Le duelen cosas raras. Raro: no utilizar esa palabra. Decir raro es no hacerse cargo. Lindo, feo, pero no raro. No ríe seguido pero tiene buen humor. Es vanidosa, eso me lo dijo. Se cree hermosa. Está segura de sí. Estará segura de sí hasta que me vea. Cuando me vea querrá huir de allí. No. Querrá quedarse. Me pedirá una palabra. Hallo, wo tut es deine Weh? Aquí, a la izquierda. Y ello le dará oportunidad de recordar a un amor. Una noche así. Pusimos nombre a una estrella y cosas por el estilo. El agua estaba helada. Los dedos apenas. La nariz colorada. Yo mismo, cuando escribo. Pestañea seguido, tiene un tic. Un lunar en la garganta. Cuando ríe no se le forman hoyuelos. No tiene aros, eso es raro. Un piercing en la nariz. Tengo ganas de uno en el ombligo. No me toques ahí que me hace cosquillas. Un jazmín y una palmera. Así que te gustan las palmeras. ¿Y qué más me dijiste? ¿Los sicomoros? Iba a fotografiar una palmera, ese iba a ser mi obsequio. No te hubieses molestado. Ninguna molestia, después de usted. ¿Siempre sos así de caballero? Sólo la primera noche. Después me olvido. Las sillas sobre la mesa. Epa, nos cierran el bar. ¿No que así lo habías imaginado? Y que amanecía en la plaza. Y que comprábamos medialunas y tomábamos un café. Y que la primera batalla la ganábamos. Y que la segunda. Luego el sueño, que gana siempre al final.
Wednesday, June 30, 2010
Idilio líquido
Entre mis pies y la pequeña muralla transita un delgado hilo de agua, un río para gnomos.
El agua ama la pared en un beso largo, que perdura hasta la esquina.
Pero allí se olvidan.









